El primer disco de Circle Jerks en 31 años es una regrabación, y ahí está el problema
Un EP de cuatro canciones de la época de Black Flag no es el álbum nuevo que esperaban los fans, y muestra con qué facilidad los regresos del hardcore acaban en el museo.
Foto: Grueslayer / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
¿Puede una banda de hardcore justificar 31 años sin música nueva tocando canciones que ni siquiera escribió para sí misma? Esa es la incómoda pregunta que planea sobre Circle Jerks, cuyo esperado regreso resulta ser menos una vuelta que un repaso al pasado.
Los titulares prometían música nueva de una banda legendaria. La realidad, según informa No Echo, es Revenge of Nervous Breakdown, un EP de cuatro canciones previsto para el 20 de noviembre con nuevas versiones de «Depression», «Fix Me», «Revenge» y «Nervous Breakdown», todas de la etapa original del cantante Keith Morris en Black Flag. Se grabó en el estudio The Boat de Tim Armstrong, con una nueva ilustración de Raymond Pettibon.
Es un homenaje, no el disco que la gente pedía
Seamos sinceros con la etiqueta. Punknews.org lo describe, con un punto de sorpresa, como «un EP de versiones de Black Flag». Es una descripción justa, con un matiz: Morris fue el cantante original de este material. Así que más que una versión, es un hombre recuperando sus propias canciones.
Eso es interesante, y también es seguro. El último álbum de estudio de la banda fue Oddities, Abnormalities and Curiosities en 1995. Desde entonces, según Wikipedia, la única canción nueva fue «I'm Gonna Live» en MySpace en 2007, y los intentos fallidos de grabar un sucesor contribuyeron a la ruptura del grupo en 2011. Que una banda con ese historial elija canciones conocidas para volver nos parece una forma de esquivar una pregunta difícil: ¿les queda algo que decir?
El riesgo de museo es real, pero el punk tiene una vía de escape
Los regresos del hardcore suelen fracasar de la misma manera. Se convierten en recreaciones educadas, con mejor producción y peor genio. Todo el valor del género estaba en la velocidad, la irritación y la sensación de que aquello podía desmoronarse en cualquier momento. Group Sex defendió su causa en 14 canciones y unos 15 minutos en 1980. Nadie lo recuerda por su pulido.
Aquí la banda tiene un argumento real a su favor. Morris dijo a Radatl en 2022 que el batería Joey Castillo quiere tocar las canciones aún más rápido, y que «tiene que haber una sensación de peligro en el punk rock». Si ese instinto sobrevive en el estudio, una regrabación puede sonar viva en lugar de conservada. Un cantante que con 66 años decía que a veces le cuesta alcanzar sus propias letras, como un tren a punto de descarrilar, resulta más atractivo que una réplica limpia.
El riesgo también va en sentido contrario. Regrabar un EP de 1979 invita a la comparación con un disco canonizado desde hace décadas. Un «Nervous Breakdown» algo mejor grabado solo puede perder ese combate en nostalgia, así que la única forma de ganar es con actitud.
El calendario de directos dice «banda de legado», les guste o no
Fíjate en adónde se dirige la banda. El 14 de noviembre toca en el Darker Waves de Huntington Beach, en un cartel con Morrissey, The Smashing Pumpkins, Simple Minds y Buzzcocks. En diciembre llega una serie de fechas en California acompañadas de proyecciones de Repo Man. Es un paquete encantador y muy californiano, y también un circuito de nostalgia. No tiene nada de malo, pero presenta el EP como un recuerdo para los conciertos más que como una declaración.
Creemos que ahí está la verdadera tensión. Circle Jerks siempre han sido más divertidos y más conscientes de sí mismos que la solemne imagen del hardcore. Trouser Press les elogió por no fingir ser chavales en el disco de 1995, y lo calificó como un segundo comienzo maduro más que una continuación. Esa honestidad es su mejor baza. Una banda que admite su edad y toca fuerte igualmente puede sobrevivir siendo una banda de legado. Una que vive de un clásico, no.
Nuestro veredicto
Compra el EP si quieres una prueba de vida, y tómalo exactamente como eso. Cuatro canciones en vinilo de 7", CD y casete es una petición modesta, y el formato encaja con el material. Pero no lo confundas con la justificación de una espera de 31 años. Esa factura sigue pendiente.
La prueba de si Circle Jerks importan en 2026 no es si este EP suena bien, sino qué hagan después. Si llega un disco completo de canciones originales, con Morris, Castillo y compañía sonando irritados en vez de reverentes, este EP parecerá un buen calentamiento. Si es la última palabra, será una pieza de museo bien hecha.
Aún no hay temas: abre el primero.
Más noticias
El MARTY de Garrix necesita a Madonna y U2, pero debe ganar su propia voz
Un álbum de debut pop repleto de Madonna, U2 y Ed Sheeran muestra en qué se apoyan los cabezas de cartel del EDM para dar el salto, pero lo decisivo es que sobreviva la voz de Garrix.
Hayley Williams tiene razón: Fontaines D.C. no necesitaba permiso para cambiar
La defensa que hace Williams de Dopamine Chamber habla menos de un disco que de quién juzga a una banda que rompe su propio molde: colegas, crítica o comentaristas.
Fudge, de Michael Kiwanuka, se niega a ser solo una historia de vuelta
Fudge llega después del ictus de Michael Kiwanuka, pero su verdadera fuerza es musical: un álbum más áspero y libre que merece atención más allá de su doloroso origen.
«Dos cruces», de Los Planetas, pregunta si aún importa reinventarse
Al convertir un bolero de 1952 en su próximo capítulo, Los Planetas arriesgan su identidad por algo más valioso que otro bucle de nostalgia.



