Hayley Williams tiene razón: Fontaines D.C. no necesitaba permiso para cambiar
La defensa que hace Williams de Dopamine Chamber habla menos de un disco que de quién juzga a una banda que rompe su propio molde: colegas, crítica o comentaristas.
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Cuando una banda deja de sonar como la banda de la que te enamoraste, ¿quién tiene la última palabra: el fan que se siente traicionado, el crítico con su puntuación en estrellas o otro músico que sabe lo que cuesta dar un volantazo? Esta semana, Hayley Williams ha votado por la tercera opción, y creemos que lleva razón.
Veamos qué ha pasado. Williams, la cantante de Paramore, ha defendido Dopamine Chamber, el quinto álbum de Fontaines D.C., frente a las críticas de unos "tipos de internet", según NME. Otros medios cuentan que elogió el disco en respuesta a las críticas por la evolución del sonido de la banda. El álbum es más oscuro y se apoya más en sintetizadores y cuerdas que lo anterior, e incluye un dueto con Rosalía.
Que divida no significa que esté equivocado
La recepción está dividida y conviene reconocerlo. The Guardian lo define como un disco "seductor, inagotablemente inventivo y a menudo asombroso", obra de un grupo que considera la mejor banda de su generación. Treble habla de un álbum "impecablemente elaborado e infinitamente fascinante". En el otro lado, una reseña de Sputnikmusic dice que la mitad del disco está bastante bien pero apenas contiene ideas originales, y una de Beats Per Minute sugiere que uno de los temas suena a un vestigio del pop de hace una década.
Fíjate en lo que tienen en común esas quejas: miden el disco con algo ya escuchado. Es un movimiento crítico legítimo, pero extraño para un álbum cuya premisa parece ser alejarse de la plantilla anterior de la banda. El guitarrista Conor Curley dijo, según The Guardian, que quería evitar sonidos que recordaran de inmediato a bandas históricas. Si lo han conseguido es discutible. Que lo han intentado, no.
Los colegas oyen el oficio; los comentarios, la traición
The Guardian también señaló que a varios fans les indignó la presencia de Rosalía cuando se anunció el listado de canciones en Instagram. Eso dice de qué va en realidad parte de esta reacción: no de las canciones, sino de la propiedad. Un sector del público quiere la banda tal y como estaba, y un disco que suena a grupo cómodo en su piel lo interpreta como una deserción.
Williams se sienta en otro sitio. Es una música en activo y suponemos que ha vivido alguna versión del mismo reproche de "por qué ya no eres quien eras". Que una colega salga al paso de las voces más ruidosas de internet es un gesto que importa, porque los artistas suelen reconocer el riesgo y la valentía antes de que nadie haya dictado sentencia. Aclaramos que esta es nuestra lectura, no su razonamiento declarado. Pero encaja.
Las notas envejecen; la ambición se nota
Treble plantea algo que nos parece convincente: es un disco que solo podía hacer una banda de la talla de Fontaines, y quizá tenga más secretos que desvelar dentro de un año. Esa es la verdadera prueba de un álbum que rompe moldes. Las primeras impresiones, incluidas las casuales en internet, tienden a premiar lo familiar. Los discos construidos sobre texturas y capas suelen necesitar tiempo, y nos parece que los colegas de profesión se lo dan más rápido que un hilo de comentarios.
Nada de esto convierte la defensa de Williams en un comodín. La admiración de una amiga famosa no arregla una segunda mitad floja, si es que la oyes así, y los críticos que encuentran las ideas recicladas tienen derecho a decirlo. La solidaridad entre famosos también puede acabar siendo otra forma de comportamiento de fan.
Nuestro veredicto
Escucha Dopamine Chamber por tu cuenta, más de una vez, antes de tomar partido. Si necesitas un desempate, fíjate en quién habla: los críticos que pasaron tiempo con el disco y encontraron oficio, y una colega dispuesta a defenderlo, pesan más que un hilo desdeñoso. A las bandas que se niegan a repetirse siempre les dirán que han perdido el norte. A veces eso es simplemente lo que suena a progreso para quienes querían una reposición.
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