Maiden y sus nueve primeros discos: una apuesta por el directo, no por el catálogo
Los conciertos de Iron Maiden en São Paulo se apoyan en los nueve primeros discos. Es un regalo inteligente para los fans, pero sugiere sin decirlo que el presente ya no importa.
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Cuando una banda cumple 50 años, ¿te debe una noche de grandes éxitos o un informe de progreso? Iron Maiden ha respondido, y la respuesta está en el repertorio: informe de progreso, no, gracias. Traed los clásicos.
Esto es lo que sabemos. La banda toca en el Nubank Parque de São Paulo el 25 y el 27 de octubre, y después en Curitiba el 28 de octubre, según Exame. La Run For Your Lives World Tour nació para celebrar los 50 años de la banda y saca su repertorio de los nueve primeros discos. Según la misma información, el concierto del 25 de octubre está agotado, y para el del 27 aún quedan entradas en algunos sectores. Entre las canciones que han circulado de fechas anteriores están «The Ides of March», «Murders in the Rue Morgue», «Wrathchild», «Killers» y «The Number of the Beast».
Un repertorio de los nueve primeros discos es una decisión de comisario, no un reflejo nostálgico
Resulta tentador decir que es lo que hace por defecto una banda veterana: tocar lo que la gente conoce. No estamos de acuerdo. Una banda con un catálogo tan largo siempre tiene un menú de opciones, y «los nueve primeros discos» es un corte muy concreto. Es una norma, y las normas son elecciones. Alguien en el entorno de Maiden decidió que la historia que merece la pena contar a los 50 años termina en un punto determinado, y que todo lo posterior puede esperar fuera.
La norma tiene un encanto real. Le da columna vertebral a la noche. En lugar de un recorrido disperso por todo el catálogo, tienes un argumento coherente: aquí se forjó la identidad de la banda, así que aquí está, a pleno pulmón. Que «The Ides of March» abra el repertorio de la gira, por delante de los himnos más coreados, nos sugiere además una banda dispuesta a jugar con el ritmo dramático y no solo a pulsar los botones evidentes.
Los fans ganan esta noche, y el catálogo paga después
Para quien está en el estadio, esto es casi ideal. Has pagado por escuchar las canciones que levantaron el mito, y las vas a escuchar. No hay un incómodo viaje a la barra durante el tramo de material nuevo, que, seamos sinceros, es un ritual que casi toda gira de veteranos impone a su público.
Pero creemos que el coste es real, y no se paga durante el concierto. Un repertorio es la declaración de la propia banda sobre lo que importa. Cuando excluye todo lo posterior a cierto momento, le dice al fan más joven que entra por la puerta que la vida creativa del grupo está en el pasado. Es una forma discreta de cerrar una puerta. El trabajo más reciente deja de ser algo que podrías descubrir en un concierto y pasa a ser algo que tendrías que buscar por tu cuenta, sin el empujón del mejor defensor que tiene esa música.
Hay además un detalle curioso de la misma ciudad. Un concierto de 2024 en São Paulo, según setlist.fm, fue el último de la gira The Future Past World Tour, y su repertorio incluía «Stranger in a Strange Land» y «The Time Machine». Leemos el contraste como el quid de la cuestión: aquella noche se construyó sobre un marco más amplio, y esta vez la banda ha elegido uno más estrecho.
El legado es ahora el producto, y la carrera popular lo demuestra
Lo que rodea a los conciertos dice lo mismo. Maiden eligió São Paulo para su primera carrera popular oficial, la Run for Your Lives, con una banda tributo a Maiden tocando, medallas de Eddie y equipaciones temáticas, según la página de Ticket Sports. Eso no parece una banda que promociona el ciclo de un disco. Parece una marca que organiza una celebración de 50 años, con el concierto como pieza central.
No lo decimos con cinismo. Es una estrategia coherente, y es honesta: la banda no finge que el material nuevo sea la razón por la que estás ahí. Pero la coherencia tiene un precio. Si el espectáculo es el legado, la música también tiene que serlo, y un legado es algo que se visita, no algo que crece.
Nuestro veredicto
Ve, si tienes entrada para el 27, y disfruta sin remordimientos. Un repertorio tan enfocado es un regalo, y pocas bandas de esta edad lo entregan con tanta convicción. Pero no confundas el regalo con una hoja de ruta. La próxima vez que Maiden anuncie una gira, la pregunta interesante no será si tocan los éxitos. Será si confían lo bastante en las canciones más recientes como para ponerlas a su lado. Por ahora, han decidido que la respuesta es un no cortés pero firme, y creemos que eso es lo único de esta gira que merece una segunda mirada.
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