Lanzamientos
Redacción Musisfera
Lanzamientos

El segundo acto de Everything but the Girl: la contención es la clave

Fuse puso fin a 24 años de silencio; Blue Reservoir, con el tema acústico «Young and Dumb», plantea si Thorn y Watt vuelven a ser un grupo. Creemos que su fuerza está en lo pequeño.

Publicado
28 de octubre de 2026
Lectura
3 min
Categorías
Lanzamientos

Imagen generada con IA

Cualquiera puede volver una vez. Una reunión se sostiene con nostalgia, curiosidad y un ciclo de prensa que se escribe solo. Lo difícil es qué viene después, y Everything but the Girl acaban de responder de la forma menos ostentosa posible: una guitarra de cuerdas de nailon sonando sola.

El dúo anunció Blue Reservoir el 28 de octubre, con el single «Young and Dumb». Pitchfork informa de que contiene 10 canciones originales y saldrá el 19 de febrero con Buzzin' Fly / Virgin Music Group. Llega después de Fuse, el disco de 2023 que puso fin a una pausa de 24 años. Las fuentes no coinciden en la numeración (unas hablan del undécimo, otras del duodécimo), así que la dejamos de lado.

Que el oyente piense «esto no es Fuse» es la jugada más inteligente

Tracey Thorn contó a NME que el single arranca con una guitarra española sonando sola, para que uno diga: «Vale, esto no es Fuse». Querían, según ella, que fuera «una declaración de intenciones». Nos parece la decisión correcta. Un disco de regreso suele medirse con la etapa más famosa del grupo, y lo fácil es repetir la fórmula que funcionó. Fuse se apoyaba en el lado electrónico más afilado de la historia del dúo. Volver a hacerlo habría convertido el segundo acto en una nota al pie del primero.

En cambio, se han vuelto hacia la otra mitad de su catálogo. Ben Watt se lo describió a NME como reconectar con lo que ellos mismos abrieron a principios de los 80: «esa mezcla de folk, jazz y lo brasileño». Es la apuesta de que tienen más de un sonido al que merece la pena volver, y es la apuesta propia de un grupo en activo. Un número de nostalgia se quedaría en el carril que el público recuerda mejor.

El ciclo de conciertos en el Moth Club es el verdadero origen

Lo que da peso a este disco es de dónde viene. Según Thorn, el dúo reservó dos conciertos en el Moth Club de Londres, sin haber tocado juntos en directo en 25 años. Aquellas dos citas se convirtieron en una serie de unos 30 conciertos. El álbum nació de esa sala, no de la idea que tuviera una discográfica sobre cómo debía ser el siguiente paso.

La descripción que hace Thorn de esas noches es reveladora: poca producción, nada programado que pudiera hacer que el concierto se viniera abajo, solo una guitarra y unas canciones. Al explicar de dónde sale el single, dijo que los conciertos del Moth iban de aceptar quiénes son y qué pueden hacer: «No hacemos grandes giras mundiales, pero esto sí podemos hacerlo. Hacemos de ello una virtud, la verdad».

Esa frase es toda la tesis. Muchos artistas veteranos fingen que siguen persiguiendo los grandes recintos. Thorn y Watt dicen que su escala es una elección y una fuente de material. Watt cuenta además que escribió e interpretó buena parte del disco con una guitarra española de cuerdas de nailon que nunca había tenido, y que «encontró una voz que creía perdida». Es un buen detalle, y lo tomaríamos como una promesa, no como una prueba.

La contención también puede ser una trampa

Una advertencia justa: un disco tranquilo, de guitarra y voz, es un riesgo que Fuse no asumió. La intimidad que funciona en un local para 300 personas puede volverse mera educación en un equipo de música. Thorn y Watt cuentan con colaboradores de siempre al contrabajo y la batería, además de un percusionista, así que hay textura real a la que aspirar. Pero un single no nos dice si el álbum aguanta diez canciones. No lo hemos escuchado, y esto sigue siendo una predicción.

Aun así, lo que está en juego es lo que convierte esto en la prueba de verdad. Fuse demostró que podían volver. Blue Reservoir tiene que demostrar que tienen un motivo para seguir, y ese motivo no puede ser un sonido más grande. Tiene que ser una identidad más clara.

Nuestro veredicto: es el segundo movimiento acertado. No esperes el espectáculo de una gira de reunión; espera al 19 de febrero y juzga si las canciones justifican la sala pequeña. Si «Young and Dumb» sirve de guía, un dúo que ha dejado de intentar impresionar a nadie puede estar en su momento más convincente.

Temas de debate

Aún no hay temas: abre el primero.

Más noticias